Platos típicos de Europa: los más representativos de cada país (con mapa)
Last Updated on 5 junio, 2026 by Veronica
Hay muchas formas de descubrir un país. Algunas personas se decantan por los monumentos y los paisajes, otros prefieren frecuentar los lugares públicos y el trato con los lugareños, y otros se dedican a probar platos nuevos que desafíen sus papilas gustativas.
Si eres de estos últimos, Uniplaces, la plataforma online para la reserva de alojamiento para estudiantes, ha creado para ti unos estupendos mapas gastronómicos.
Aquí explicaremos con más detenimiento el plato que consideramos más representativo de cada país. ¿Conoces la gastronomía europea?
Pastel de Belém (Portugal, Lisboa)

Iniciamos nuestro recorrido gastronómico por Europa con el dulce más representativo de la capital del país vecino.
Estos deliciosos pastelitos de hojaldre y crema se elaboran según una receta de la primera mitad del XIX que supuestamente solo conocen tres personas en el planeta, así que para probar los auténticos solamente queda visitar Lisboa.
Bacalhau à Brás (Portugal)
Portugal ya está representado con el Pastel de Belém, pero su gastronomía salada merece un hueco. El bacalhau à Brás — bacalao desmenuzado con patatas paja, huevo revuelto, aceitunas y perejil — es uno de los más de 365 platos de bacalao que dicen tener los portugueses.
Es sencillo, rápido y absolutamente delicioso. Lo encuentras en cualquier tasca de Lisboa y Oporto, y es imposible no repetir.
Spanakopita (Grecia)
Si hay un país en Europa donde la gastronomía forma parte del paisaje, ese es Grecia. Y si tuviéramos que elegir un solo plato para representarla, nos quedaríamos con la spanakopita: una masa de hojaldre crujiente rellena de espinacas, queso feta, huevo y hierbas aromáticas.
Se encuentra en cualquier panadería o mercado, y es perfecta para comer mientras paseas por las calles de Atenas o te pierdes por las islas. Sencilla, sabrosa y completamente adictiva.
Fabada (España, Asturias)
Cuando se quiere buscar un plato representativo de España se suele recurrir a la famosísima paella valenciana
Pero la cultura española es tan diversa que hemos querido homenajear aquí éste sabroso potaje de alubias, chorizo, morcilla y carne cerdo muy popular en todo el país, sobre todo en los meses de invierno.

Pierogi (Polonia)
Polonia tiene una cocina contundente y reconfortante, y los pierogi son su embajada en el mundo. Se trata de empanadillas de masa cocida rellenas de patata y queso, carne, setas o fruta, según la versión.
Se sirven hervidos o ligeramente fritos con mantequilla y cebolla caramelizada por encima. Son el plato que te prepara cualquier abuela polaca cuando llegas con frío, y una vez que los pruebas entiendes perfectamente por qué.
Tarte Tatin (Francia)
Esta tarta es una de las especialidades consideradas propias de toda Francia, a pesar de haber sido creada en la región de Centro por despiste de una de las hermanas Tatin, que dejó que las manzanas se cocinarán más de la cuenta y no quiso desperdiciarlas.
Es una variante de la típica tarta de manzana en la que la fruta se ha caramelizado antes de incorporarla a la masa.
Tartiflette (Francia — Alpes)
Ya mencionamos la Tarte Tatin como representante francesa, pero la tartiflette merece su propio espacio. Es un gratinado de patatas, queso Reblochon, bacon y cebolla que nació en los Alpes saboyanos como combustible para esquiadores.
Hoy se ha extendido por todo el país y es uno de los platos de invierno más reconfortantes de la gastronomía francesa. Si visitas la región de Saboya o los Alpes en temporada fría, es obligatoria.

Moules-frites (Bélgica)
Bélgica es mucho más que chocolate y cervezas. Las moules-frites — mejillones al vapor con patatas fritas — son el plato nacional por excelencia, y los belgas se toman muy en serio tanto la calidad de los mejillones como el punto de las fritas.
La combinación puede parecer sencilla, pero en Bruselas o en la costa flamenca la encuentras elevada a categoría de arte. Se acompañan casi siempre con una cerveza rubia belga, que tampoco está nada mal.
Currywurst (Alemania, Berlín)
Este plato esencialmente callejero es un auténtico clásico de Alemania, casi podríamos decir que es su carta de presentación, ya que la base de este plato es la salchicha cocida o asada a la parrilla, tan típica de su gastronomía.
Se adereza con salsa de tomate y curry en polvo, y es el acompañante perfecto para una buena cerveza rubia. Se considera una auténtica comida de supervivencia, pues se encuentra en casi todas partes.

Rösti (Suiza)
En Suiza la cocina varía mucho según la región, pero el rösti es el denominador común que une al país. Son tortitas de patata rallada, doradas en mantequilla hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro.
Originalmente era el desayuno de los agricultores berneses, hoy se sirve como guarnición en casi cualquier restaurante del país. Simple, honesto y delicioso — muy en la línea de la filosofía suiza.
Shepherd’s Pie (Norte de Inglaterra)
Esta es una de las comidas británicas más tradicionales, preparada con una capa de carne de cordero picada y mezclada con verduras como cebolla, guisantes, apio o zanahoria, todo lo cual se cubre con puré de patata.
Aunque no es ortodoxo, mucha gente añade queso rallado para darle más sabor. También se puede preparar con ternera o pescado, e incluso existe una versión vegetariana con legumbres y soja.

Goulash (Hungría)
El goulash es posiblemente el plato más exportado de Europa Central, pero el original húngaro no tiene nada que ver con las versiones que encuentras fuera del país. Es un estofado de ternera con pimentón dulce, cebolla, tomate y comino, cocinado a fuego lento hasta que la carne se deshace.
En Budapest lo sirven en cazuela de barro, y combinado con el pan artesanal local y un vaso de vino Egri Bikavér es una de esas comidas que recuerdas mucho después del viaje.
Colcannon (Irlanda)
Este sencillísimo plato irlandés se prepara con puré de patata, col, pimienta, sal y mantequilla. A veces se puede aderezar con leche, cebolla, ajo o nata.
Es muy típico de Halloween, cuando se meten pequeños premios dentro con distintos significados para quien los encuentra: una moneda (que simboliza riqueza), un botón y un dedal (simbolizan la soltería) y un anillo de oro (que simboliza el matrimonio).
Cannoli (Sicilia, Italia)
Nada mejor que un cannolo para terminar una comida, acompañar un café a media tarde o matar el gusanillo mientras se visitan monumentos.
Se trata de una masa enrollada y rellena de una crema dulce de queso ricota con diversos aderezos, como gotas de chocolate o frutos secos: ¡el placer hecho postre!

Pašticada (Croacia)
Croacia tiene una costa espectacular y una gastronomía que mezcla influencias mediterráneas y centroeuropeas. La pašticada es su plato más celebrado: ternera marinada durante horas en vinagre y especias, cocinada lentamente con vino dulce, ciruelas pasas y tomate.
Es el plato de las grandes ocasiones en Dalmacia — bodas, fiestas familiares, Navidad. Si visitas Split o Dubrovnik, búscala en los restaurantes del casco histórico.
Stamppot (Países Bajos)
Los Países Bajos no tienen fama de gran potencia gastronómica, pero el stamppot es un plato que merece más reconocimiento del que recibe. Se trata de un puré de patata mezclado con verduras — col rizada, zanahoria, cebolla o remolacha — y servido con una salchicha ahumada encima.
Es comida de invierno en estado puro, exactamente lo que apetece después de un día en bicicleta bajo la lluvia de Ámsterdam.
Cevapi (Bosnia / Balcanes)
Los cevapi son pequeñas salchichas de carne picada a la parrilla — mezcla de ternera y cordero — servidas en pan plano con cebolla fresca y una salsa de pimientos llamada ajvar. Son el fast food tradicional de los Balcanes y se encuentran en Bosnia, Serbia y Croacia.
En Sarajevo los sirven en porciones de diez, en el pan más esponjoso que hayas probado. Son adictivos desde el primer bocado y una de esas cosas que buscas recrear cuando vuelves a casa.
Y a ti te gusta probar la gastronomía de los lugares que visitas?